grapes-276070_1920

ELOGIO DE LOS MONOVARIETALES

ELOGIO DE LOS MONOVARIETALES.

By Joseph Puig – Agosto 2.013

 

A estas alturas, casi que lo  único que me importa del vino es su pureza, su calidad y su personalidad. Para mí pues, vuelta de tuerca a los monovarietales; de verdad.

 

Amo ver y encontrar en el noble líquido monovarietal su personalidad, sin fisuras ni matices; lo quiero todo de el, sin acompañantes ni aliados que muchas veces ni tan siquiera eso son… Quiero ver toda su transparencia, la propia, sin añadiduras que a veces no entiendo muy bien el porque de todo ello. He visto mezclar Gewürztraminer con Parellada sin saber demasiado bien a que viene al cuento: Pinot Noir con Tempranillo, etc. etc., pensando a veces incluso, que el vino se mezcla expresamente, como para formar parte de una liquidación de stocks bodegueros. Como si solo de esto se tratara, no importando demasiado el gusto poco afortunado que casi sin duda obtendrá el producto final.

 

Que los “blends” los inventaron los franceses… pues tanto me da, nadie es perfecto. Lo que interesa del noble líquido como apuntado antes es su estirpe y su identidad. De los pies a la cabeza. Sin dudas ni recelos, ni sospechas, ni sombras de ninguna otra variedad que no sea la única, la propia..

 

Se trata de poder distinguir lo que es de lo que no debería ser.

 

Otro problema con los “blends” aunque los haya agraciados es que el consumidor final por lo general no se entera de nada. El viaje cósmico de la bodega al consumidor habrá perdido muchos puntos por cuanto entre el distribuidor, el vendedor, el camarero o servidor, ya se habrán sabido ocupar bien de que la explicación final de los “coupages” al consumidor, sea banal y completamente distinta a la practicada en origen; o sea el resultante oral será el de un nuevo vino y con otras uvas, seguramente.

 

De porcentajes, (que puestos al lío es lo que suelen preguntar los más mediáticos), valdría más ni hablar, pienso yo para no alborotar aún más al voraz gallinero de turno. Cada cual los dirá a su manera, equivocada, pero casi  siempre.

 

Hay consumidores de vino incluso que aún creen, a estas alturas, que, a una mayor cantidad aleatoria de diferentes de uvas intervinientes en un “blend”, mejor tiene que ser el vino. Gran farsa y embuste.

 

Con los monovarietales, es difícil que ello suceda. Por esto los admiro los quiero sin  reservas y sin lugar a ninguna duda. Aunque hayan monovarietales que gustarán al consumidor más o menos todos tendrán su personalidad única, no pretenden engañar a nadie, ni lo necesitan. Nacieron hermosos y lo serán hasta el final de sus días. Para bien o para mal.

 

Ni que decir tiene que hay “blends” posiblemente en el país galo, que son verdaderas obras de arte y cultura. Lástima que las copias, por lo normal suelan ser tan despiadadas, tan defectuosas y tan nefastas.   Es lo que hay.

 

 

Compártelo:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *